El día que la IA nos falló...
Todo comenzó una tarde cualquiera.
Un grupo de estudiantes nos habíamos reunido para repasar las clases del profesor Fabio Ampalio. El objetivo era estudiar como ser hackers buenos, aprender, crecer profesionalmente y convertirnos en personas de bien.
Nada de eso ocurrió.
En algún momento de la reunión, Paul decidió hacerle una pregunta a una inteligencia artificial.
Era una pregunta simple.
Una pregunta inocente.
Una pregunta que jamás imaginamos que desencadenaría semejante desastre.
La IA respondió.
Y respondió mal.
Muy mal.
Tan mal que durante unos segundos nadie supo si se trataba de un error, una broma o el inicio de una rebelión de las máquinas.
Paul observó la pantalla en silencio.
Nos observó a nosotros.
Volvió a mirar la pantalla.
Y finalmente pronunció las palabras que darían origen a este proyecto.
” ME FALLÓ LA IA “
Hubo risas.
Hubo confusión.
Hubo gente que casi se cae de la silla.
Y desde ese momento supimos que aquellos errores no podían quedar en el olvido.
Así nació este sitio.
Un humilde archivo histórico dedicado a documentar los momentos en que una inteligencia artificial se toma demasiadas libertades creativas.
Porque equivocarse es humano.
Pero inventar cosas con absoluta confianza es claramente artificial.
Datos oficiales del incidente
- Fecha exacta: desconocida.
- Testigos: demasiados.
- Responsable: presuntamente la IA.
- Daños materiales: ninguno.
- Daños psicológicos: aún bajo investigación.
- Estado de Paul: recuperado.
Chevere, pobre Paul. Aunque gracias a ese Martir hoy se que la IA nos puede fallar.